lunes, 4 de septiembre de 2017

|ESENCIA|

Tiré las etiquetas, deje la búsqueda de la perfección de lado, deje de pensar de forma tan material y "primermundista" en medio de una sociedad que no lo es. Me olvidé de los prejuicios de mierda, e incluso de la máscara arrogante y crudamente superficial que incansable e inconscientemente le devuelvo al mundo, las "amistades" y grupos los alejé de mis pensamientos, cosa bastante complicada para la adolescencia, considerando que nuestro "papel" en la secundaria/pueblo/ciudad o simplemente lugar en general, la mayoría de las veces, está condicionado por las personas con quien elegimos relacionarnos.
Creo que es la única forma de realmente VER. Es algo más grande que solo observar acciones y personas cercanas, intentar ver qué es lo que sienten, qué es lo que son, lo que se hace con pasión, o con dolor. Hablo del tipo de cosas que realmente mueven, que sacan todo de las personas, acciones que realmente mueven sentimientos, o emociones, porque claramente no son lo mismo.
No necesariamente siempre sea bueno, porque, ¿cuantas veces transmitimos con pasión el enojo hacia quién no nos dejó ser?
Descubrí el tipo de cosa que nadie te dice, porque nadie puede, porque no hay una forma de explicarlo. No hay una forma de expresar en palabras el sentimiento de decepción por alguien que no te debía nada, pero hizo mal igual. O la emoción que sentís cuando alguien cercano está muy feliz, esa capacidad de alegrarte como si te pasara a vos, incluso si estas pasando una miseria en ese momento; ese sentimiento de dolor o soledad que realmente es inexplicable, o una suma de pequeñas cosas que ni te acordas y que quedan acumuladas para doler.
De mil nombres distintos, en miles de religiones o ninguna, todos la llevamos, la tenemos, nos da vida todos los días y nos hace ser como somos, la base de todo, junto con lo que acumulamos en vida, que puede hacer cambiar bastante nuestra "esencia".
Pero está predicho que tenemos que evitar sentirla, taparla arás de actitudes egoístas, vicios incansables o falsedades sin sentido para terminar algo que definitivamente no somos ni sentimos. Porque "está mal sentir", pareciera ser una mala palabra.

Y que linda esa gente que si se deja sentir, que no frena, que expresa de forma genuina,  que hace las cosas con pasión, y que no se detiene por los prejuicios o máscaras, que manda todo al carajo y realmente hace lo que siente. Todos podemos hacerlo, sin saber que podemos llegar más lejos de lo que pensamos.





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Absurdo sería creer
que soy la única que piensa todo al revés.
Que las cosas empiezan donde terminan,
que uno siente lo que todavía no llegó,
y dejó ir lo que nunca llegó a sentir.

Absurdo sería creer,
que dentro de todo encajo perfecto,
porque no puedo decir lo que siento,
sin que me tilden de alter-ego a veces,
como si me quisiera un poco.

Absurdo sería, en este mundo,
que no me costaran las cosas,
que aunque intente hacerlas bien,
siempre siempre,
algo queda por hacer.

Pero no hay nada más absurdo,
que no poder quererme,
porque si no me quiero yo,
ya no soy capaz de nada.

martes, 18 de julio de 2017

19/07/2017

No preguntes dos veces, a veces solo te tenés que arriesgar.
No pienses si está bien o mal, a veces te tenés que arriesgar.
A veces, dejándote llevar
Las cosas salen mejor, mejor de lo que esperás.

Decile que sí, veinte años tenés para arrepentirte de una negativa.
Decile que sí, que después te va a quedar dando vueltas el "si yo hubiese..."
Decile que si, total, mas de un rato no perdes,
y capaz, en una de esas, te puede cambiar la vida.


Fijate, en esos casos que las cosas salieron mal,
fueron pensadas de mas, mucho mas calculadas.


La vida da vueltas,
porque lo mejor que te puede pasar, a veces,
viene de un no preguntarse dos veces,
de un "a veces solo te tenes que arriesgar"

Nadie está solo

Creo que nadie esta solo. Nadie en esta vida tiene la posibilidad de gozar la soledad, quiera o no quiera. Aunque sea cruzándote en el negocio al que te vendió el pan, o estando 24 horas con tu familia en la misma casa, los siete días de la semana, nadie, de una forma u otra tiene la posibilidad de estar solo.
EL tema esta, obviamente cuando sentimos que estamos solos, cuando por más que hables todo el día con gente, rodeado de decenas de personas desde que comienza el día, en todos lados, encuentres habitación en tu cabeza para sentirte solo.
De esa soledad tan fría, que te hace pensar que nadie se preocupa por vos, que nadie piensa si estás bien o mal, si te merecés eso o no, que qué estás haciendo con tu vida. O a veces al revés, que te preguntan tanto todo eso, que te prestan tanta atención constante, que pierden la esencia de quien sos, que ya no te conocen realmente, que ya no les importas.
Pero... capaz los errados somos nosotros, capaz si nos están escuchando, capaz si quieren saber como estamos, capaz si quieren ayudarnos... pero, vos te querés dejar ayudar, o preferís seguir pensando, dentro de tu soberbia, que estás, o te sentís tan solo que no hay nadie más...?

miércoles, 24 de mayo de 2017

24/05/17

Que pasa cuando te cambian la escena? Qué pasa cuando todos los que vos creías como ideales, empiezan a ser más una posibillidad entre muchas? Qué pasa cuando no sabes por qué seguís como seguís?

Que complicado es cuando se te dan vuelta las cosas, y los objetivos se te desarman, cuando tenes tantas posibilidades que no sabés a cual avocarte, o cual es la correcta; y cuando a la vez tenés tan pocas, que casi no tenés ningún camino a seguir a partir de ahora.

Qué pasa cuando te encontrás con una infinidad de cosas pasando a tu alrededor, que te agarran en el momento en que menos esperás y en cierta forma, sos una parte tan profunda de esas cosas, que te transformás en algo ajeno a todo eso.

Contame qué pasa, qué viene después del torbellino de dudas, inseguridades y pensamientos inquietantes que te sacuden hasta tus creencias más profundas, que te llevan a replantearte hasta tu nombre, que te dejan frente a ese sentimiento de vacío con tantas personas, actividades y cosas que no hacen más que ocupar lugar en tu mente continuamente, estando estáticos.
Que pasa cuando, intentando desanudar todo ese conjunto de cosas enredadas, no encontrás tus pasiones o cosas que amabas hacer como antes. Cuando te replanteás que no te gusta realmente tanto salir, o esa conversación de mierda que no tiene nada de interesante con la amiga de toda la vida, que no es ni la mitad de amiga.

Pero, sobretodo, que carajo pasa cuando, al final del día, intentando ordenar todas esas ideas, cosas, proyecciones, objetivos, y se acalla todo la tormenta mental... te quedas sin nada, sin nada que seguir, y sin ni siquiera saber quién sos..


viernes, 10 de marzo de 2017

depresión de un viernes por la noche

09:04 pm. Me miro al espejo, sigo con el libro que estoy leyendo, interesante historia.
09:07 pm. Me distraigo, tengo hambre (¿hambre?) y como algo, sigo con el libro.
09:20 pm. Las posibles notificaciones en mi teléfono celular me atormentan aunque no me haya llegado ninguna, y me carcome la necesidad (¿necesidad?) de ver mis vistos en la foto que subí a la red social anteriormente.
09:21 pm. Mando un mensaje para hacer algo esta noche.
09:22 pm. Mi libro se sigue tornando más interesante, estoy un rato largo leyendolo y consigo terminarlo. un final inesperado, sorprendente.
09:55 pm. Poco me dura la satisfacción, busco algo más para hacer.
10:01 pm. Encuentro otro libro que tengo que terminar. De camino a mi habitación me vuelvo a mirar al espejo. Me dan ganas de llorar.
10:02 pm. Empiezo con el libro, es en inglés, necesito leerlo para practicar.
10:20 pm. Diez páginas. Me aburrí. DEBO leerlo, pero no puedo.
10:22 pm. Abro mi computadora, empiezo una serie nueva.

10 minutos y me aburro. La ansiedad me carcome, ya me tome un té e ingerí mil calorías vacías en alimentos que ni siquiera tenía ganas de consumir.

A pesar de intentar distraerme veinte veces, rompo en llanto después de intentar evitarlo. Pero no puedo disipar la realidad, del cuerpo que habito, y los pensamientos me siguen carcomiendo.

 Aunque a veces sea más fácil perderse en el alcohol, o la comida, o las películas, o los libros o todas las mierdas que se puedan consumir y sean capaces de distraerme que se me crucen por en frente, no es tan fácil evadir la realidad como parece, porque, al fin y al cabo, es lo que nos queda.

 A pesar de los amigos, de las actividades cotidianas, de mi familia, es, al final del día, mi alma y yo, y ahí se complica. No se para que lado tirar: a veces, el sol brilla para mí; y otras tantas, lágrimas de depresión. Pero siempre se sigue tirando. Para atrás o para adelante.

Ahora ya no se ni para dónde estoy tirando, ni siquiera me muevo de mi lugar, toda la orientación y la motivación se fundieron en una noche de derrota y ansiedad, que pudieron con mis ganas de seguir.
A veces, también, está la posibilidad de tirar para abajo, de tirar para los demás. Ahora ya no se ni para donde tiro ni por qué.

Será posible... estar tirando como en círculos, para ningún lado?

martes, 7 de marzo de 2017

...

Sentada en la tina. El agua caliente, muy caliente, golpeaba suavemente mis hombros y salpicaba a mi cabello castaño amarrado en un ridículo rodete, cuyo propósito era no mojar mi pelo, por supuesto incumplido ni bien entre a ducharme.

El jabón de frutilla exhalaba un olor riquísimo, lo podía sentir en el aire, viciado de vapor. Estaba muy concentrada mirando mis manos, quien sabe por qué. Veía la sangre correr por las venas de mis muñecas, llenas de cicatrices y marcas pasadas, yendo y viniendo. Incluso llegaba a escuchar el latir de mi corazón, en un lugar remoto de mi mente.

Desvié mi vista hacia mis piernas, imperfectas, tan imperfectas, objeto de tanto odio propio durante años, y es que realmente se lo merecían, tan fofas, llenas de celulitis, daban asco, y ni siquiera cuadraban con mi cuerpo.

Había pensado tantas veces lo mismo, ya eran demasiadas. Pero ninguna autolesion, ni vicio, ni ninguna herida solucionaría realmente lo que me pasaba, una hora de satisfacción por haber hecho algo incorrecto no alcanzaba para solucionar los problemas que se negaban a abandonar mis pensamientos.

Porque, resultó ser que soy un todo, y no puedo arreglar una parte si se que lo demás es un lío, porque herirme no resolvería nada, porque la única forma era desanudar de a poco, todo eso que estaba pasándome. Obviamente, era un desafío, pero no quedaba otra opción.

Me desentendí de mis pensamientos y salí de la ducha, satisfecha de lo que era alguna especie de conclusión u objetivo por cumplir.

Quién diría que el baño sería tan buen lugar para pensar....