jueves, 21 de noviembre de 2019

El peor año de mi vida

Hace tantísimo que no escribo acá... y es que pasaron un mundo de cosas y de posibilidades. Se los juro que una persona distinta les escribe esto, que la chica que les escribía hace uno o dos años...
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No entro mucho a este Blog no porque no me guste escribir, me encanta, pero durante el 2017, intenté concentrar el dolor y  lo que me pasaba en lo que escribía, entonces cada vez que entro me acuerdo de todo eso y el dolor me vuelve a pasar por el corazón...
Pero, después de un tiempo, creo que quiero darle un cierre en pocas palabras al 2017 el que creo yo, fue el peor año de mi vida:
Digo que fue el peor año de mi vida no porque me hayan pasado cosas graves porque no, por fortuna, nunca tuve problema graves del tipo enfermedades, o muertes, o económicos. Mis problemas eran emocionales y, a veces, es peor, porque el resto no los ve, y a veces vos tampoco, entonces es muy difícil saber qué te pasa.
Todo empezó desde muy chica, con una pequeña raíz de disconformidad con mi cuerpo, siendo una persona "de huesos grandes" como dicen todos. Esta raíz , que era regada por mí y por todos los medios mostrando cuerpos hegemónicos y nenas y mujeres flacas y chiquitas corporalmente, por mi mamá y por mi entorno, crecía cada vez que un nene me decía que era "muy gorda", cada vez que alguien me decía que era "muy alta" para mi edad, cuando me dijeron que a los ocho, diez, once, doce, trece, blablabla años tenía que hacer dieta y fue haciéndose cada vez más fuerte.

Siguiendo con mi adolescencia, y para cuando llegué a mi último año de secundaria, en 2017,
toda mi secundaria había tenido un buen desempeño académico intentando tapar eso, pero siempre estaba el "cuando haga dieta voy a ser feliz", CUANDO HAGA DIETA QUE?!?!?! si cuando llegué a la adolescencia claramente, ya no estaba gordita, solamente era alta y grandota pero realmente dentro de los parámetros de normalidad, ya nadie me decía gorda, ni que adelgazara, ni que haga mas deporte, sin embargo, yo tenía un árbol entero en mi mente que daba frutos cada vez que yo tenía que salir al boliche con un nuevo "el lunes empezás la dieta así el finde que viene no te sentís una basura". Si, me sentía una basura, una mierda arrastrada por el piso porque no sentía que me quedara bien un top, cada vez que tenia que salir, mientras lloraba tirando toda la ropa del placard con la esperanza de no haber visto algo que me haga ver linda.
Sumado a todo esto, yo necesitaba, para sentirme linda, la validación del otro sexo, la validación masculina, que "un pibe me encare": tan necesitada de amor propio estaba, que si un fin de semana un pibe no me encaraba, era un fin de semana perdido, o "no era una buena noche" le decía yo medio camuflado para que nadie se enterara mis intenciones de buscar amor.
Pero estaba tan equivocada.... equivocadísima: buscaba amor en un boliche, buscando que me encare un pibe en un boliche! que si no me encaraba lo encaraba yo, porque vergüenza fue algo que siempre un poquito me faltó.
Si el pibe me daba bola, yo era Gardel. Si el pibe no me daba bola, listo, era el fin, era la culpa eterna en mi cabeza toda la semana y todas las noches antes de dormir... hasta el próximo fin de semana.
Como lo leen ya parece un ciclo bastante doloroso y superficial si, digo ciclo, porque lo fue, esto, con todo esto que estoy contando, durante toodos los fin de semanas del 2017.
Pero no es solo eso, a eso agréguenle alcohol, litros y litros de alcohol: imagínense que todo esto que les estoy contando, yo claramente lo veía y lo pensaba exactamente como se los estoy contando, y era el CENTRO DE MI VIDA, entonces era lo más grave que me podía pasar, entonces era un constante ciclo de culpa mental en mi cabeza y el intentar hacer dieta, no poder hacerlo porque comía por culpa y dolor y compulsividad, y el fin de semana, buscando el amor en un boliche, me anestesiaba para no sentir la mirada del resto que yo sentía por todo lo que había hecho los fin de semanas anteriores, ni la vergüenza por mi cuerpo "gordo", me anestesiaba para encajar en el grupo de amigas en el que claramente no encajaba, me anestesiaba para dejar de sentir...

En el medio de todo esto, en Octubre, el viaje de egresados a Bariloche, en el que toodo el ciclo boliche-salida-grupodeamigos pero sin descanso, porque estabamos todos juntos!
Dicen que es "el recreo más largo", y realmente para mi fue muy largo, pero lejos de ser un recreo fue una tortura, que no se terminaba y no tenía descanso, donde era un constante careteo corporal, y encarar y chapar en el boliche y """"pasarla bien""": les juro que son contados los momentos en que la pasé bien en bariloche. Me arrepiento mucho de no haber usado la plata para hacer un viaje a otro lado o comprarme una computadora, no se, otra cosa.

Luego del viaje a Bariloche, yo volví realmente muy angustiada y muy triste, pero lo más importante para el momento, con unos kilos de más, y se venía mi graduación.
Ustedes pensarán qué rol tenían mis papás en esto, eran un arma de doble filo: me llevaron con un psicólogo cuando me vieron tan angustiada luego del viaje a bariloche (del resto del rollo anterior, ellos jamás se enteraron), pero mi mamá a toda costa quería que yo adelgace en tiempo récord diez kilos para que me viera bien en mi vestido de recepción/graduación. Ella estaba obsesionada con el cuerpo, y lo sigue estando, pero la verdad es que por esto no la culpo, yo había tomado sus ideales y objetivos como propios, y yo también quería adelgazar todo lo que pueda en dos meses, para llegar a Diciembre y ponerme el vestido de Recepción flaquísima, porque para mi cabeza, esa era la única, uniquísima clave del éxito.
Al psicólogo lo abandoné y a la clave del éxito no la alcancé porque no podía parar de comer, cada vez comía más y para Diciembre, estaba un poquito más rellenita, ahora mirando las fotos me veo bastante normal, pero en ese momento, yo me daba asco lo "gorda" que estaba, y me parecía una locura no poder adelgazar.
El vestido me lo hizo rapidísimo una chica muy amorosa y cabe contarles que en mas de una prueba yo lloraba como nena caprichosa, por alguna cosita del vestido, pero en realidad porque odiaba como me quedaba, pero odiaba más como me miraba mi mamá como me quedaba, sabiendo que no le gustaba, sabiendo que a sus ojos yo sí estaba gorda, más allá de mi percepción.
Incluso sentí que no elegí realmente con quien me hubiese gustado "bajar" la noche de mi recepción, como se estila aparecer en el escenario con algún compañero de tu curso con el que te egresás esa noche, que claramente lo elegís vos.
Y en las Fiestas ese año, realmente me emborraché muy horriblemente, siguiendo con el mismo ciclo anteriormente descripto.

Dando inicio al 2018, un mes exactamente después, el 2 de Febrero me fui para Buenos Aires para iniciar el ingreso a mi carrera universitaria, lo vi como "empezar una nueva vida" y alejarme de toda la mierda que dejaba en mi pueblo de Entre Ríos, que probablemente no sea una mierda, pero en mi cabeza, y por lo menos ese año, si.




lunes, 5 de marzo de 2018

05.03.18

No se como sera, cuando dicen que todo está bien. No se como será, no tener que preocuparse por quien algo te diga.
Yo? Me preocupo mucho. demasiado hasta podría decir
No se como sera ser, preocuparse por uno mismo, eso ya lo deje hace demasiado tiempo atrás, ya no pienso en eso, solo quiero salir de la pieza.
de la pieza... paredes duras, paredes de opiniones, que pegan y duelen, y a veces más de lo que deberían. Me corrijo las paredes no pegan, las paredes duelen si vos te azotás contra ellas, eso hacía yo, sí, así era.
Quieren que les diga de que color era el techo? si, seguro que sí. Me gustaría creer que era amarillo, bien clarito. No sabía de que color era, siempre estaba (o está?) todo oscuro, no se ve nada.
Y así seguía mi vida, siempre me dolía la espalda: digamos que literalmente las paredes no son livianas, quinientos ladrillos de opiniones contracturan los pobres musculos escapulares de una chica de dieciocho años, no importa cuan grandes sean. Mis pasos eran pesados, y los demás me decían que estaba bien, que yo estaba bien, que no era más que un mambo de adolescente. (Era?)

Me hice una amiga, mi nueva vecina, era muy parecida a mí: le gustaba cenar con cerveza y mirar series. Teníamos una leve diferencia: me llevaba unos cortos cincuenta años.
Y unos de esos días en los que te levantás y tenes un torbellino en la cabeza (más de lo normal), coincidí en el ascensor con mi simpática compañera de piso. Fueron los ocho pisos más largos de la historia, pero antes de bajar, casi como un susurro me dijo "querida,la luz está, irradiándote, pero no te ilumina, porque te estás tapando los ojos con las manos..."
El techo no existía, las paredes tampoco. Después de todo, eran solo opiniones...

sábado, 13 de enero de 2018

13/01/18

Siempre se pinta la adolescencia como algo increíble, y llega un punto en el que uno se siente maravilloso y libre, que te podes comer el mundo, que el grupo de amigas es lo más de lo más, que lo mas importante es cuantos "me gusta" te pusieron en esa foto de Instagram, y a cuantos pibes les gustaste, cuantos zapatos tenés y todas esas boludeces que solo te interesan cuando sos una pendeja. Pero, después te das cuenta que te falta bastante para ser realmente "maravilloso y libre", que sos un mantenido al fin y al cabo y que no tenes ni idea lo que es realmente vivir en el mundo real, que tu grupo de amigas puede no ser mas que algo del momento, que no es algo genuino, y que las relaciones verdaderas se forjan con algo más que salidas y charlas post-borracheras. Que ni los zapatos ni la ropa, ni los pibes, ni los "me gusta" de Instagram te van a sentir realizada por mas tiempo que hacer algo realmente por vos misma. Y ahí empezás a pensar cuanto te falta, cuanto falta para realmente sentirte bien por haber hecho algo propio. Pero si ya lo pensás, ya empezaste a hacerlo...

jueves, 23 de noviembre de 2017

Brillá

Vení, deja eso que estás haciendo, soltá un poquito el estudio, el trabajo, las preocupaciones y sentate un rato. Tomá noción de tu vida y de lo que te pasa. De las personas que están, por qué están, y de las que se fueron, por qué las dejaste ir, o sino... por qué se dejaron ir solas.
Pensá en tu cuerpo, en como corre la sangre por tus venas, como esos miles de mililitros traspasan casi inmediatamente todo tu cuerpo, permitiéndote respirar. Como ese sistema perfecto te permite estar entendiendo esto que leés. Pensá en todo lo que podés hacer con tu cuerpo y con tu mente, ponete frente a la INMENSIDAD de cosas que sos capaz de hacer si realmente te lo proponés, el límite no sería ni el cielo!
Pensá en tu vieja, que estuvo siempre para vos, que si sigue estando, va a seguir dándote todo lo que esté a su alcance para que seas más feliz, y más humano. En tu viejo, o en la persona que sea que siempre haya estado atrás tuyo, apoyándote en todo.
Pensá en tus hermanos, o en esos amigos que son casi tus hermanos, que sus abrazos no dejan de estar nunca si los necesitás, que por más que se peleen mil veces van a volver a ser lo que siempre fueron, que su presencia nunca deja de ser necesaria, y que su felicidad, es más grande para vos que para ellos.
Pensá en todos los que se fueron, y acordate que nada es una casualidad, que estaba destinado a pasar, que nunca nada ni nadie te tiene que frenar. Y si se fueron sin querer, brillá vos por ellos, por todos los que no los dejaron brillar.
Pensá en la cantidad de oportunidades que tenés por delante, pensá la vida que te queda, pensá en la luz que tenés adentro tuyo, aunque sea muy escondida, y que también podés encender la luz de otros, haciendo que ellos también iluminen. Pensá en todo lo que sos, lo que te hizo como sos y lo que podés llegar a hacer.
Pensá y valorá. Valorá tu vida, tu vieja, tu viejo, tus hermanos, tus amigos. Valorate vos, valorá tu capacidad de ser, de pensar, de hacer, de brillar, para vos y hacer brillar a los demás también. Y querete, querete mucho, porque con amor y voluntad, te juro por mi vida, que podés llegar a todos lados.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

T R U E S E L F

"Contame que pensás, que deseás, que querés realmente, que te va a hacer feliz por siempre" le dije mirandola fijamente a los ojos. "Contame cuales son tus mayores miedos, que te juro que voy a sanartelos" su sonrisa empezaba a asomar frente a mi, sentía que realmente entendía y sentía lo que estaba diciendo.
Yo sabía que era verdad, que incluso era yo la única que podía. "Decime la verdad, dale, decime que te aterra y que te apasiona" le decía con fuerza, con la cara más sincera que podía. Nunca la había mirado con tanta intensidad.
"Yo se que podés, podés lograr lo que quieras, yo te quiero ayudar, y juro hacer todo por eso, pero decime y hablame, lo que realmente querés", su cara asomaba a decir algo, pero realment eno parecía emitir palabra.
Por un segundo vi miedo en esas facciones, pero nunca mire a alguien con tanto amor, en su semblante vi miedo, un miedo de no poder.
"Yo se que tenés miedo, pero te juro que de esta salimos juntas"
Pareció asomarse en su ojo derecho una pequeña lágrima, pero me había equivocado. Limpié el espejo y ya no estaba ahí, mi cara no era mas que total felicidad, porque sabía que finalmente, después de tantos años, yo me amaba, e iba a hacer todo lo posible por alcanzar mi propia felicidad. Había entendido como funcionaba todo.

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sábado, 11 de noviembre de 2017

El cuerpo que llevás

Si usas top, que se muestre el ombligo.
Pero si tenes kilos de más, mejor que no se te vea,
no vaya a ser que alguien, te califique de "fea".


Usa labial rojo, que así quedás mas sexy,

acordate que si lo usás quedas re trola,
y nadie quiere ver eso en una gorda.


Usa tacos altos, que sino sos arruinada,

¡pero bajate de esos zancos!
parecés una jirafa.


No te mires tanto al espejo,

pensá más en aceptarte,
¿no te fijaste antes de salir?
¡Sos terrible desastre!


¡Nadie se fija lo que usás!

ponete lo que quieras,
¡¿viste lo que se mandò?!
Parece una cualquiera.


No te salva tener culo, panza chata, un par de tetas,

 ni tampoco te salva,
buscar ser perfecta.


Ser buena persona tampoco cuenta,

para los que buscan criticar,
porque vos cuando lo hacés,
¡el cuerpo y la ropa le mirás!


Te critica tu tía, tu vecina

tu hermana,  hasta tu vieja,
tus amigas, tu ex novio, y también tu pareja.


Pero mira lo que se puso, lo que toma, lo que hizo

"ni siquiera me importa",
¡pero su decencia está en el piso!


Caés vos y cae la vecina,

en el juego pelotudo,
de mirar como la otra camina.


Críticas que no suelen ser verdad,

porque fijate antes de creerle,
¡fijate como vos de otros hablás!


No seas la que siempre critica,

porque tampoco está bueno,
que cada vez que hables,
 te llenes de veneno.


Querete y valorate,

valés mas de lo que pensás,
no todo funciona,
alrededor del cuerpo que llevás.

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lunes, 4 de septiembre de 2017

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Absurdo sería creer
que soy la única que piensa todo al revés.
Que las cosas empiezan donde terminan,
que uno siente lo que todavía no llegó,
y dejó ir lo que nunca llegó a sentir.

Absurdo sería creer,
que dentro de todo encajo perfecto,
porque no puedo decir lo que siento,
sin que me tilden de alter-ego a veces,
como si me quisiera un poco.

Absurdo sería, en este mundo,
que no me costaran las cosas,
que aunque intente hacerlas bien,
siempre siempre,
algo queda por hacer.

Pero no hay nada más absurdo,
que no poder quererme,
porque si no me quiero yo,
ya no soy capaz de nada.