jueves, 15 de diciembre de 2016

Empujé mis trenes mentalmente

(Acotación; esto no es lo que se espera leer en un Blog, al menos no es lo que yo esperaba que se lea en el mío, pero poniéndome en evidencia el horario, estas conclusiones saltaron a mi mente tan de repente que prácticamente fui obligada por mi subconsciente a publicarlo, espero que a alguien le sirva al menos como ejemplo).





Últimamente, viví demasiados altibajos emocionales, muchas idas y vueltas. Excesivamente. Pasar de  una depresión inmejorable, ver todo negro y que toda felicidad e ilusion se extingan en mí al punto de pensar cosas que ni siquiera valen la pena dentro de mi mente, a estar demasiado feliz y optimista, queriendo mejorar todo el tiempo, siguiendo adelante, respecto a todo lo que me hace mal.

Pero, ¿si eso que justamente me hace mal da un giro rotundo y me empezara a hacer bien? pense hace unos dìas, por una decisión que desafortunadamente no fue mía.
Y vino una felicidad tremenda...  

...pero lamentablemente efímera, ¡y como me equivoqué con el pensamiento anterior! Còmo pude haber pensado semejante atrocidad, que lo único que hizo fue azotarme con una oleada de realidad, dejándome caer en las cosas que no quería ver, contemplando la respectiva situación con la persona en cuestión, que difirió bastante a lo que en mi cabeza resultaba ser más o menos hace bastante mñas del tiempo necesario.
De mi ingenuidad solo sobrevino más depresión, y sentimientos que me hacen mal, muy mal. No muy agradable y  que hizo que me arrepintiera de haber sido tan ingenua y optimista, tan yo.

Y deliberando todo esto en mi cabeza hace un rato pensé, ¡pero que estupidez!, ¿cómo voy a ponerme mal, por una boludez así?, como si fuera tan dramático, como si acá se terminaran mis metas en la vida, ¡Dios mío!

Y mentalmente, en un estado somnioliento, casi inconsciente, empujé mis trenes que me impedían cruzar la vía en mi mente y salí caminando, por supuesto como era mi mente y no el realismo después yo no crucé una vía sino que  al final del camino había un fondo de algún color, o con brillo dorado.   -no es que sea tan superficial, es que sólo el color quedaba mejor para mi subconsciente, y más lo hacía el brillo dorado-.

Y como es que deje que mis sentimientos y emociones sean controlados y dependan de otra persona que no soy yo, ¿en dónde queda mi fortaleza y voluntad así?

Pero decidí que ya no, y que es momento de que me ocupe de mí misma, de superarme y lograr mis metas, de mejorar, al menos en algunos aspectos. No va a ser fácil pero al menos voy a intentarlo,

-Chica de Brillitos Dorados