martes, 7 de marzo de 2017

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Sentada en la tina. El agua caliente, muy caliente, golpeaba suavemente mis hombros y salpicaba a mi cabello castaño amarrado en un ridículo rodete, cuyo propósito era no mojar mi pelo, por supuesto incumplido ni bien entre a ducharme.

El jabón de frutilla exhalaba un olor riquísimo, lo podía sentir en el aire, viciado de vapor. Estaba muy concentrada mirando mis manos, quien sabe por qué. Veía la sangre correr por las venas de mis muñecas, llenas de cicatrices y marcas pasadas, yendo y viniendo. Incluso llegaba a escuchar el latir de mi corazón, en un lugar remoto de mi mente.

Desvié mi vista hacia mis piernas, imperfectas, tan imperfectas, objeto de tanto odio propio durante años, y es que realmente se lo merecían, tan fofas, llenas de celulitis, daban asco, y ni siquiera cuadraban con mi cuerpo.

Había pensado tantas veces lo mismo, ya eran demasiadas. Pero ninguna autolesion, ni vicio, ni ninguna herida solucionaría realmente lo que me pasaba, una hora de satisfacción por haber hecho algo incorrecto no alcanzaba para solucionar los problemas que se negaban a abandonar mis pensamientos.

Porque, resultó ser que soy un todo, y no puedo arreglar una parte si se que lo demás es un lío, porque herirme no resolvería nada, porque la única forma era desanudar de a poco, todo eso que estaba pasándome. Obviamente, era un desafío, pero no quedaba otra opción.

Me desentendí de mis pensamientos y salí de la ducha, satisfecha de lo que era alguna especie de conclusión u objetivo por cumplir.

Quién diría que el baño sería tan buen lugar para pensar....

7 comentarios:

  1. Me encantó.

    Gracias por la visita.

    Un abrazo

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  2. Si estamos bien por dentro los demás nos verán bien, fundamental querenos nosotras mismas ,asi como somos, y además que bonito que nuestras imperfecciones llegarán a ser perfecciones para alguien

    Besos

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    1. La verdad que si, mucha razón, gracias por leerme. Besos

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  3. para mi, el mejor lugar es el trono (wc) en una absoluta intimidad, el baño me relaja tanto que apenas pienso...
    si te sirve de algo, fui muchísimos años bulímica, no me acompañaba mi cuerpo a mi mente, pero como todo en la vida, aprendes a quererte...
    espero que lo logres tú también
    besos.

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  4. Me ha gustado mucho tu blog. Me quedo en él.

    Un abrazo.

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