lunes, 5 de marzo de 2018

05.03.18

No se como sera, cuando dicen que todo está bien. No se como será, no tener que preocuparse por quien algo te diga.
Yo? Me preocupo mucho. demasiado hasta podría decir
No se como sera ser, preocuparse por uno mismo, eso ya lo deje hace demasiado tiempo atrás, ya no pienso en eso, solo quiero salir de la pieza.
de la pieza... paredes duras, paredes de opiniones, que pegan y duelen, y a veces más de lo que deberían. Me corrijo las paredes no pegan, las paredes duelen si vos te azotás contra ellas, eso hacía yo, sí, así era.
Quieren que les diga de que color era el techo? si, seguro que sí. Me gustaría creer que era amarillo, bien clarito. No sabía de que color era, siempre estaba (o está?) todo oscuro, no se ve nada.
Y así seguía mi vida, siempre me dolía la espalda: digamos que literalmente las paredes no son livianas, quinientos ladrillos de opiniones contracturan los pobres musculos escapulares de una chica de dieciocho años, no importa cuan grandes sean. Mis pasos eran pesados, y los demás me decían que estaba bien, que yo estaba bien, que no era más que un mambo de adolescente. (Era?)

Me hice una amiga, mi nueva vecina, era muy parecida a mí: le gustaba cenar con cerveza y mirar series. Teníamos una leve diferencia: me llevaba unos cortos cincuenta años.
Y unos de esos días en los que te levantás y tenes un torbellino en la cabeza (más de lo normal), coincidí en el ascensor con mi simpática compañera de piso. Fueron los ocho pisos más largos de la historia, pero antes de bajar, casi como un susurro me dijo "querida,la luz está, irradiándote, pero no te ilumina, porque te estás tapando los ojos con las manos..."
El techo no existía, las paredes tampoco. Después de todo, eran solo opiniones...

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