domingo, 22 de enero de 2017

Arreglá la casita

Cuando era chiquita, muy chiquita, me regalaron una casita de yeso, bastante pequeña, con pocos detalles y con espacios vacíos. Casi no puedo recordar cuando fue, pero mi madre siempre me decía que era muy importante y que siempre tenía que cuidarla, claro.
Le fui pintando y agregando pequeñas decoraciones y adornos. Había algunos muy importantes, grandes y hermosos, con muchos detalles, que nunca sacaba. Y otros pequeños, de esos que a veces ubicaba en lugares importantes, que luego dejaban de merecer ese espacio y simplemente dejaba atrás, o sacaba de la casita; también estaban los que quedaban atrás y casi me olvidaba de ellos todo el tiempo.
No solo fui agregando decoraciones a mi casita, sino que también les agregaba partecitas a éstas... y así lucieran más bellas.
Como yo crecía, la casita crecía conmigo: le agregué paredes y habitaciones enteras, ya que necesitaba más lugar para guardar, mover y remover los preciosos (y no tan preciosos) objetos y adornos que iba recolectando.
Todo iba muy bien, mi casita se iba armando paulatinamente, a veces surgían pequeñas brisas, que amenazaban con tirar abajo algunos adornos e incluso paredes, y a veces, lo lograban. Ahí entraba en juego mi mamá. que me ayudaba a acomodar las cosas y rearmar las paredes cuando era necesario, y todo volvía a ser como siempre.
Fueron pasando los años, yo seguía agregando adornos, objetos, y mi mamá me enseñó a hacer sobrevivir mi casita de las brisas, que a veces eran tormentas. y también a arreglarla yo sola.
La pequeña construcción había cambiado totalmente desde que era solo yeso blanco y se podía ver a simple vista que estaba bien decorada, aunque, yo nunca la encontré perfecta, siempre le falta algo, siempre tengo que cambiarle algo, nunca es "tan" como yo quiero que sea, lamentablemente. De todas formas, estaba bastante conforme con mi casita.
Un día, recolecté un simpático adorno, un tronquito  barnizado, no muy convencida, lo deje un tiempo fuera, en el jardín. Pero pasando el tiempo, decidí meterlo, y lo puse en un lugar casi importante.
Sin yo saberlo, el pedacito de árbol empezó a crecer adentro de la casita, yo lo empecé a limpiar todos los días, y le agregaba hojitas verdes de porcelana, era cada vez más importante, y cada vez crecía más.
A veces, no me ocupaba de los desastres que las tormentas hacían en mi lugar, solamente lo metía debajo de la alfombra, así podía limpiar el tronquito, observarlo, cambiarlo de lugar.
Este importante adorno, ya era demasiado grande. Tan grande era, que había empezado a dañar otros adornos, y ocupar mucho mucho lugar. Entonces decidí sacarlo de la casa. Cuando lo hice, el techo se rompió un poco, pero nada serio.
Ahí decidí arreglar los adornos más importantes, que el tronco con su tamaño dentro de la casita, había roto sin más. Había días que lo odiaba, y no quería que esté dentro, porque me dañaba la casita, pero esa decoración me gustaba tanto, que a veces no me importaba si la casita se rompía un poco, o si los otros adornos perdían en parte su lugar.
Y así, sin darme cuenta, rompía gran parte de mi casita, después cuando intentaba arreglarla, simplemente se rompía más, pero no le daba mucha importancia, total, tenía el adorno que más me gustaba conmigo.
¿Y ahora? ¿Qué hago? Perdí el adorno, y mi casita está en gran parte hecha pedazos, de tantas tormentas, de tanta fragilidad de las paredes que no me molesté en arreglar, de tantos adornos que dejé que se rompieran, de tanta poca importancia que le di a la casita, MI casita.
Varias veces intenté arreglarla, pero ya no identifico cuando la estoy arreglando, y cuando la sigo haciendo pedazos yo misma, es una contradicción tan grande, que a veces elijo dejarla así. Es raro, a veces se reconstruye sola, cuando junto nuevos adornos, o cuando limpio los otros tan importantes que había dejado de lado, pero queda tan frágil, que antes de darme cuenta, está rota otra vez.
En este momento estoy sentada en la alfombra de mi pieza, intentando juntar los pedazos, reconstruirla y todavía no se como hacerlo.....

Resultó ser que esa casita era yo misma.




jueves, 15 de diciembre de 2016

Empujé mis trenes mentalmente

(Acotación; esto no es lo que se espera leer en un Blog, al menos no es lo que yo esperaba que se lea en el mío, pero poniéndome en evidencia el horario, estas conclusiones saltaron a mi mente tan de repente que prácticamente fui obligada por mi subconsciente a publicarlo, espero que a alguien le sirva al menos como ejemplo).





Últimamente, viví demasiados altibajos emocionales, muchas idas y vueltas. Excesivamente. Pasar de  una depresión inmejorable, ver todo negro y que toda felicidad e ilusion se extingan en mí al punto de pensar cosas que ni siquiera valen la pena dentro de mi mente, a estar demasiado feliz y optimista, queriendo mejorar todo el tiempo, siguiendo adelante, respecto a todo lo que me hace mal.

Pero, ¿si eso que justamente me hace mal da un giro rotundo y me empezara a hacer bien? pense hace unos dìas, por una decisión que desafortunadamente no fue mía.
Y vino una felicidad tremenda...  

...pero lamentablemente efímera, ¡y como me equivoqué con el pensamiento anterior! Còmo pude haber pensado semejante atrocidad, que lo único que hizo fue azotarme con una oleada de realidad, dejándome caer en las cosas que no quería ver, contemplando la respectiva situación con la persona en cuestión, que difirió bastante a lo que en mi cabeza resultaba ser más o menos hace bastante mñas del tiempo necesario.
De mi ingenuidad solo sobrevino más depresión, y sentimientos que me hacen mal, muy mal. No muy agradable y  que hizo que me arrepintiera de haber sido tan ingenua y optimista, tan yo.

Y deliberando todo esto en mi cabeza hace un rato pensé, ¡pero que estupidez!, ¿cómo voy a ponerme mal, por una boludez así?, como si fuera tan dramático, como si acá se terminaran mis metas en la vida, ¡Dios mío!

Y mentalmente, en un estado somnioliento, casi inconsciente, empujé mis trenes que me impedían cruzar la vía en mi mente y salí caminando, por supuesto como era mi mente y no el realismo después yo no crucé una vía sino que  al final del camino había un fondo de algún color, o con brillo dorado.   -no es que sea tan superficial, es que sólo el color quedaba mejor para mi subconsciente, y más lo hacía el brillo dorado-.

Y como es que deje que mis sentimientos y emociones sean controlados y dependan de otra persona que no soy yo, ¿en dónde queda mi fortaleza y voluntad así?

Pero decidí que ya no, y que es momento de que me ocupe de mí misma, de superarme y lograr mis metas, de mejorar, al menos en algunos aspectos. No va a ser fácil pero al menos voy a intentarlo,

-Chica de Brillitos Dorados


lunes, 14 de noviembre de 2016

14-11-16(Lo que surge en un momento de locura, entre miles de exámenes, y trabajos para entregar...los quilombos mentales son comparados solo con lo que no se entiende de este disparate que escribí hace media hora, en un arranque de supuesta inspiración, de querer llenar un papel con palabras, queriendo decir algo, sin saber exactamente qué)

Y de la nada, dejó de escuchar a esa molesta voz que no dejaba de decirle que haga lo correcto prácticamente cada minuto de su vida, se levantó de su silla estruendosamente y sin pedir permiso salió de la habitación. Tomó sus únicas pertenencias en ese lugar: una mochila que contenía una campera color mostaza, una agenda casi llena, algo de dinero y su cepillo de dientes, y su celular. Corrió hacia la puerta de salida del lugar con paredes frías, ambiente denso y gente individualista por todos lados, y que tanta tristeza interior le provocaba. Agarró la manija de bronce, y su mano sintió el casi congelamiento de la misma, y tiró con todas sus fuerzas.
Abrió la gran pieza de madera, y sintió correr un aire azulado, con olor a casi libertad.
Empezó a caminar sin rumbo, recorrió las pocas cuadras de lo que no alcanzaba a ser una urbe,  y siguió caminando...caminó tanto que se sentía como veinte minutos, dos horas y cinco días al mismo tiempo, pero no estaba segura....ni siquiera de quien era ella misma.
El sol se estaba escondiendo, pero realmente ya no hacía frío como adentro...ahora había un agradable ambiente de un Noviembre latinoamericano....con mosquitos y arena...mucha arena, y agua salada.
Noviembre latinoamericano....lugar de tantos recuerdos, siguió arrastrando sus viejas zapatillas negras por el pasto, mientras pensaba en él, y en todos los recuerdos que le traía. Esos atardeceres tan únicos, el calor azotando su cuello mientras armaba castillitos, y sentía sobre su cabeza la sonrisa de felicidad de su madre, sentada en la reposera rallada, mientras la observaba hacerlos. ¿Era su madre o eran los recuerdos de alguien más...? Sus tobillos comenzaron a hundirse en el pasto, ¿o era tierra mojada, o el mismo agua salada?..., sentía la fina textura de la arena en sus pequeñas manitas engrudadas de tantos castillitos, y el ardor en la cara del protector solas recién puesto....escuchaba las olas de fondo, casi como si estuviera allí, el agua le había tapado la mitad de las piernas, pero ella seguía caminando...
Sentía el sabor del helado de frutilla que su madre (¿su madre?) le había comprado, y ya había terminado, pero la sensibilidad en los dientes y el sabor seguía....el agua le llegaba a la mitad del tronco.
Ya no hacía castillitos de arena, ahora intentaba enterrarse en la arena, solo como los niños suelen hacer, se sentía como una tarea interminable...el agua le llegaba al cuello, podía hasta sentir el olor al agua salada.
Seguía con su labor empedernida, ayudándose con una palita roja que había encontrado ese día en la playa, las suyas se las había olvidado, cuando de la nada, una gran ola se avecinaba, se sentía la ola más grande de la historia, casi un Tsunami para sus cortos cinco años....
Corrió, pero el agua la enredó en sus partículas, haciéndola recorrer un trecho bajo el agua, sintiendo el agua pasar a sus costaods....ya no estaba segura de que era un recuerdo. Pero estaba segura que estaba bajo el agua, intentando inhalar aire inexistente.
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Se despertó alterada, no sabiendo exactamente que había pasado. Se sentó en su cama, con sábanas color vainilla, tomó el vaso de agua en su mesa de luz y lo acabó de un trago. Miró a su reloj, aún era temprano, había dormido bastante pero su cuerpo seguía cansado del largo día...
decidió levantarse e ir al baño...como estaba oscuro pisó sin querer una de sus viejas zapatillas negras...¡tenía que ponerlas a lavar!, seguían llenas de barro...y agua salada.
Minutos después, cuando volvió del baño, llegó a su habitación y se quiso volver a acostar en su cómoda cama... tenía un par de horas más para dormir.
Ni bien metió los pies, sintió la sábana sucia con algo, pequeñas partículas...¿serán miguillas?...Prendió su velador y comenzó a sacudir la arena que había quedado en la sábana. Antes de acostarse, también se sacudió de sus gemelos la arena...y el barro de sus pies...
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-Chica de Brillitos Dorados

sábado, 5 de noviembre de 2016

No nos dejemos morir lentamente

Decidí publicar este poema, porque cuando lo encontre publicado en algún que otro lado, me hizo recuerdo de justamente esto... que a veces nos olvidamos de vivir con ganas...que es la parte divertida, de la que más recuerdos nos llevamos... 
Tantas cosas me vienen a la cabeza con este poema, tantos momentos vivios, cuando me solte, me deje ser, hice lo que me dio la gana, hice... y fui feliz.





"Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee, quien no escucha música,
quien no halla encanto en si mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del habito, repitiendo todos los días los mismos senderos,
quien no cambia de rutina,
no se arriesga a vestir un nuevo color
o no conversa con desconocidos.

Muere lentamente quien evita una pasión
Y su remolino de emociones,
Aquellas que rescatan el brillo en los ojos
y los corazones decaidos.

Muere lentamente quien no cambia de vida cuando está insatisfecho con su trabajo o su amor,
Quien no arriesga lo seguro por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite al menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos…
¡Vive hoy! - ¡Haz hoy!
¡Ariesga hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡No te olvides de ser feliz!"

-Pablo Neruda


No nos dejemos morir lentamente

jueves, 13 de octubre de 2016

La parte difícil

Que fàcil que es encontrar una buena forma de tapar lo que te pasa, de expresar que està todo màs que bien y que no podrìas estar mejor ni tan conforme con vos misma. Que fàcil que es da runa pantalla de optimismo y actividades constantes, demostrar algo totalmente distinto a como te sentìas, pero a la gente le cae mejor alguien positivo y que hace cosas por los demás.
.Y al final del dìa, despuès de haber hecho un millòn de cosas, de haber demostrado un optimismo y una felicidad y pasiòn por las cosas, viene la parte difìcil, la parte de sacarse toda esa màscara. Esa parte que sólo nosotros mismos vemos. 
La intenté evitar una y mil veces a esa cara, ese rostro que demostraba que no todo estaba tan bien como decía estar.
Y a veces, a los demás podés ocultarle tus verdaderos pensamientos y sentimientos pero a vos mismo no, y llega un momento que ya no tenés más cosas con las cuales tapar esa voz y ese pensamiento, que te dice que nada es suficiente, que al final del día, no importa cuántas cosas hagas, vas a seguir igual, el sentimiento de insatisfacción e inseguridad va a ser exactamente el mismo. Que sabes que no alcanza, aunque hagas todas las actividades del mundo, para acallar esa voz.

Yo no niego ser una persona optimista, lo soy realmente. Pero mis sentimientos son muy cambiantes y realmente efímeros: cuando estoy feliz, estoy extremadamente feliz, pero se me acaba rápido. Cuando estoy motivada, estoy SUPER motivada, no menos, pero también la motivación queda ahí, a horas o como mucho días. Cualquier mínima cosa que me pase alcanza para remontar toda la tristeza guardada y preocuparme nuevamente por todo.

Creo firmemente en el optimimo, la positividad, la constancia y que el querer es poder, y se puede salir siempre y avanzar. Pero a veces, muy de vez en cuando, me siento y me doy cuenta de que no puedo más, de que tapar las cosas no sirve. Pero al ratito ya estoy motivada de nuevo.

Es como si todo el tiempo yo tendría un sentimiento y arriba lo tapara con otro. O sea, todo el tiempo están las cosas malas ahí, pero siempre al felicidad las tapan, sin embargo, nunca dejo de sentir que algo anda mal. Pero dee vez en cuando, ,me gusta pensar que ahí se terminan las cosas, que soy feliz y punto.

La solución a este gran mambo en mi cabeza todavía no la encontré. Por ahora, voy a seguir actuando un ratito más, que total tanto no se nota, total en algún momento todo se termina...o vuelve a empezar....que total la cara difícil,.. no me la tengo que cruzar tan seguido....

martes, 4 de octubre de 2016

Una experiencia............

Bueno,ya hacía unos días no escribía no escribía, apenas empiezo con el blog y ya lo abandone, todo malllll.

La semana pasada tuve la suerte de hacer un voluntariado con el Colegio, al norte del país (Argentina). 

Fuimos a una zona donde se establece la comunidad "Qom", es una zona todo de campo, dónde el centro es la escuela primaria, una Capillita, donde con suerte venía un sacerdote una vez a la semana, y una Salita de Primeros Auxilios, dónde había slo un par de enfermeras, sin reales posibilidades de médicos ni especialistas.

Entre las tareas que hicimos,ayudamos a las maestras a darle a comida a los nenes en la escuela. No es que tenían una cafetería ni mucho menos, sino que esperaban ansiosos un simple plato de comida. Todos esperaban a que se les terminara de servir a todos los nenes en su improvisado aula (algunos eran aulas, otros eran un conjunto de bancos con un pizarrón enfrente en el pasillo), y cuando se les terminaba de servir, bendecían la mesa para luego comenzar a comer. Todos esperaban su turno con paciencia, y también esperaban a los demás a que les sirvieran para comenzar.

De todas las actividades que pudimos de hacer allá, como ir a las casas a visitar a la gente, pintar el Jardín, jugar con los nenes, limpiar, esta fue la que más me llegó,no sabría explicar por qué, pero el hecho de darme cuenta, de que tal vez sería la única comida para muchos nenes ese día, la total dependencia de la escuela de muchos para alimentarse,me llevó a pensar lo estúpidos que podemos llegar a ser a veces, quejándonos por mínimas cosas, como no tener justo un día ropa nueva para salir,

y Dios! Existen estas realidades, donde las posibilidades de un cambio en la vida,son escasas, las familias viven críando animales y hay solo escuela primaria de no muy buen nivel,muy pocos chicos tienen la posibilidad de siquiera estudiar en una escuela secundaria,¿y de la facultad? Muchos menos, y que triste que es eso, la mayoría de nosotros ya sabemos que podemos irnos a estudiar, y que seguramente a nuestros padres les cueste, pero podremos hacerlo o rebuscaremos la forma. Esto es una desigualdad de posibilidades desde el Nacimiento para estos nenes.

Quizá estoy hablando de manera demasiado cruda y demasiado infantil, pero en algún lugar tenía que contar la realidad que me tocó ver, no porque sean ser humanos inservibles ni nada de eso, sino porque, tienen un límite de posibilidades mucho mayor que nosotros, y quien sabe, tal vez mnás de uno se esfuerce lo suficiente para poder seguir estudiando, y ojalá así sea, pero desde ya su futuro no parece ser muy alentador mas que para seguir con el negocio de sus familias.

A veces, tendríamos que aprender a valorar mas lo que tenemos, que a ver lo que no tenemos. Y también a ver las posibilidades de ayudar que podemos tener. no es necesario viajar kilómetros para poder ayudar, gente que necesita más gente,hay en todos lados.

Obviamente, esto no es mas que mis propias conclusiones, gracias por leerme.

-Chica de Brillitos Dorados


viernes, 23 de septiembre de 2016

Seamos felices

Que triste es ver la neutralidad con la que vivimos: todo lo que hacemos, lo hacemos por obligación, por rutina, por gustos, pero siempre parece que lo hacemos hasta "ahí nomás", no nos preocupamos por nada en serio. Y que flojos que somos! Ya nadie se juega por nada, nadie apuesta por algo de una, porque es mejor dejarse llevar por las influencias sociales, quedarse calllado y no decir lo que sentimos, es mejor quedarse en la zona de confort, con todas las cosas sevidas, así calladitos... y QUE flojitos....
Me corrijo, he escrito cinco líneas generalizando, olvidándome de esa pequeña minoría que si lucha por lo que quiere,.. es esa gente que termina siendo feliz.... de una u otra forma lucha por lo que quiere, sea una profesión, una persona, o incluso una realidad distinta!
Les voy a dar un consejo, si hay algún adolescente que me lee....yo tengo unos míseros dieciseis años, pero lucha por lo que querés, no te quedes en el molde porque tus amigos prefieren irse de joda todo el día, porque nadie te apoye, si tenés ideas hacelas, estudiá lo más que puedas, leé muchos libros e intentá ser feliz a toda costa, que alfin y al cabo es lo que más vale....... La redacción estará mal, y mi forma de expresar lo que dije también, y todavía no tengo una total idea de lo que voy a hacer con mi vida, pero yo se que desde mi pequeño, muy muy pequeño lugar en el mundo, intento cada día ser mejor, y cambiar esta realidad de gente flojita y sin pasion... por eso, HAGAN las cosas CON PASIÓN, IMAGINEN, SUEÑEN, sean FELICES!


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-Chica de brillitos dorados